cómo explicarte que el camino por el que tu andas ahora fue primero recorrido por mis pies y la solución no fue más que desviarme, dejar de adecuarme en vez de seguir andando como si nada, como esperando a que algo en el cielo cambie.
Digamos que llevo una vida esperando este año, y me he dado cuenta de la inutilidad del asunto a pesar de que me lo está dando todo. Acuérdate de cuando me recosté sobre la cama y te dije que tenía que prepararme para lo intenso, que yo me acordaré todos los días de cuando, con lagrimas en los ojos escuchaba tu voz decirme "¿Suficientemente intenso"? con una sonrisa en la cara, como si estuviese en paz con la vida por darme lo que me había pedido.
Sé que es difícil de entender que todo han estado siendo energías y conexiones que me han llevado al límite y después todo ha consistido en respirar, en mirar atrás y crecer.
Por eso es verdad eso de que soy muy fiel a mi soledad; cuatro paredes que me encerraron por días para darme un descanso y decirme "Mira, esto es lo que tienes, esto es lo que has hecho y si te miras las manos ahí tendrás lo que quieres ser", un camino para volver a nuestras raíces y reflexionar, para decirnos lo mucho que ha caído lo que construimos al conocernos, para repetirte que hubo una noche en la que vimos una estrella fugaz. Para ver un par más un 11 de agosto y no saber qué pedir, no acordarme de que soy todo sueños y ambiciones. Perder mi identidad y mis ganas para poder volver con fuerzas y paz a la tierra a la que se supone que pertenezco.
Para recordar que estos dos meses y 17 días me han dado más que años completos, para decirme que ahora que he probado todas aquellas cosas que llevo retrasando por siglos, sé lo que quiero y lo que no. Han sido tiempos de repetirme hasta enfermar que estoy acabando con mi cuerpo, porque todo me parece fuerte para un corazón que late por decisión y no por necesidad. Porque he comenzado a recordar todas las cosas que hicieron por mi, y por tanto a apreciar la vida para ahora poder arrodillarme ante vosotros y deciros que aunque todo esté acabando siempre os llevaré. Por eso no dudé en visitarte al regresar a la ciudad de fuego, porque estás acabada y ahora que lo siento todo es mi momento de darte todo lo que pueda, de aprovecharte las ganas de seguir un pelín más en pie - si es que te quedan- es el momento de aprovechar los disgustos como experiencias, de mirarte a la cara y sentir la conexión, aunque te falte oxigeno, aunque sea la primera vez que os veo separados.
Todo, absolutamente todo se ha tratado de vivir intensamente las cosas que han ido llegandome para después poder llamar y contarte lo que ha ocurrido y decirte "estoy orgullosa, porque lo he sentido todo, lo he vivido todo" para que luego nadie lo entienda.
Por eso cuando miro atrás y resumo la sucesión de los echos solo me queda sonrisa, porque hace meses nada de esto me parecería aprendizaje sino mala suerte. Porque hace meses no habría aceptado la salida de mi vida de mis dos mejores amigas, la pérdida de mi mejor amigo, que mis dos abuelos tuviesen el pie fuera, los cinco días de tormento sin salir tras años de salud, la vez que creí que moría, los ataques de ansiedad, que, de nuevo todo girase en torno a mis ocurrencias y supuestos errores, volver a ser el cuchicheo fácil, tantas ganas de hundirme y yo feliz porque nada supera mis ganas de vivir. Mis ganas de mirarlo todo con orgullo y decirme "Esta es la historia que posteriormente querrás contar", yo moldeo mi vida, yo os vivo lo que os queda de la vuestra, yo os despido de la mía si no merecéis la pena, yo lo sufro si el echo es para ello o si no, yo lo disfruto en las mismas situaciones que lo sufro, yo respiro, vuelvo a mis canciones de antaño y sigo adelante, sin miedos. Por eso me ha comenzado a dar igual lo que no importa, por eso os lloro en la cara y os río si hace falta, por eso repetiré cien veces más que absolutamente todo mereció la pena, porque la vida nos puso ahí por algo.
La vida me ha llevado a todos esos lugares, la vida me ha hecho vivir la ciudad de fuego al máximo, abandonar mi casa por días, bailar hasta cansarme, aprovechar las fiestas con y sin estimulantes, vivirlo todo, formarme, aprender, dar un paso hacia el mundo laboral, desconectar, recordarlo todo tratando de desconectar, viajar con amigos, volver a las canciones que me cambiaron, descubrir que soy un poco cascada, quedarnos hasta las tantas hablando, reencontrarme con mis cuentas pendientes personificadas y darme cuenta de que todo es tan lejano que lo dejé ir hace tiempo, volver a mis raíces, a Rebeca, a crecernos y regarnos juntas, a alabarnos los logros que nadie más ve y disfrutarnos las penas que un día tuvimos, para presenciar cómo roban a una persona que trató de robarme, para presenciar la avaricia de la gente y cómo el humano sigue marcando territorio, rescatar a un animal desamparado, para sentirme en paz y equilibrio con todo, para consumir las drogas de las que huía y entender por qué huía de ellas, está siendo un verano de quererlo todo, sin importar nada. De asumir traumas y subirme a dos ruedas incluso en cuesta. Para saludaros a todos e irme sin un adiós, porque hay cosas que no cambian.
Está siendo "El verano" y aún queda mucho por vivirme la piel, siempre tensa, siempre frágil y llevadera.
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